VIGILANCIA DE LA TERAPIA ANTIRRETROVIRAL DEL PACIENTE VIH POSITIVO QUE ASISTE A LA CLÍNICA DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS DE PEDIATRIA DEL HOSPITAL ROOSEVELT DURANTE EL PERIODO DE ENERO 2009 – MAYO 2013CORILIA SUCELY GARCÍA

VIGILANCIA DE LA TERAPIA ANTIRRETROVIRAL DEL PACIENTE VIH POSITIVO QUE ASISTE A LA CLÍNICA DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS DE PEDIATRIA DEL HOSPITAL ROOSEVELT DURANTE EL PERIODO DE ENERO 2009 – MAYO 2013CORILIA SUCELY GARCÍA

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Según el informe sobre la epidemia mundial de sida 2010 (1), a nivel global 33,3 millones de personas vivían con el virus de inmunodeficiencia humana‐VIH‐ en el año 2.009, siendo 2,5 millones menores de 15 años. Este reporte indica que 2.6 millones de personas estaban infectadas y 1.8 millones habían fallecido. Para la región de las Américas, los estimados fueron los siguientes; 3,14 millones de personas viviendo con VIH, 171 mil. Nuevas infecciones por VIH y 96 mil muertes asociadas al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida). En Guatemala se registra el primer caso de sida en 1984; en un guatemalteco con residencia habitual en Estados Unidos; y no es sino hasta 1988 en que se diagnostican los dos primeros casos en personas adultas residentes en el país. En 1990 se diagnostican los dos primeros casos nacionales, ambos en menores de cuatro años con historia de haber sido transfundidos y en 1993 se identifican los primeros tres casos de transmisión vertical2. Para Guatemala se estimó un total de 65.701 personas viviendo con VIH y 7.557 nuevas infecciones, esto significa 21 personas infectadas diariamente. Según el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, para el año 2.011 se estima una prevalencia de 0,83% en población mayor de 14 años, el número de personas viviendo con VIH estimado en 69.846, de los cuales 3.119 corresponde a niños menores de 15 años y 22.166 a mujeres de 15 años o más. Para el año 2.011 ha sido estimado que 7.668 personas se infectaran con el VIH (2). El análisis de casos con diagnóstico de VIH avanzado, según grupos de edad, reflejó dos alzas: en el grupo de 0 a 4 años, lo que indica casos pediátricos, probablemente debidos a transmisión vertical, y el de 25 a 29 años, una población joven en una etapa sexualmente activa y económicamente productiva. En 93.7% de los casos se reportó como mecanismo de transmisión la actividad sexual. En 5.8%, la transmisión fue madre‐hijo. La cobertura nacional del PTMH es todavía baja, ya que 14.7% de las embarazadas estimadas (297 713) recibieron el tamizaje voluntario para el VIH, quedando 85.3% sin la oportunidad de realizarse la prueba (cuadro 7.2). Para conocer la cobertura de la profilaxis ARV a embarazadas con el VIH (indicador UNGASS No. 5),41 se le aplica la prevalencia de 0.5% al número de embarazadas estimadas (297 713) y se obtendría un total de 1 489 embarazadas con VIH esperadas en 2007. Un total de 167 embarazadas con VIH recibió profilaxis con ARV para la prevención de la transmisión vertical, lo que equivale a una cobertura de 11.2% de las embarazadas con VIH estimadas. Según esta estimación, en Guatemala, 1 de cada 9 embarazadas con VIH recibe tratamiento profiláctico. (12) La transmisión del virus VIH se produce a través de tres vías: contacto sexual, contacto parenteral con sangre y a través de transmisión vertical, de madre a hijo. En niños el mecanismo más importante de infección es el vertical, responsable de más del 90% de los casos. La tasa de transmisión vertical, sin intervención terapéutica, varía en los distintos países: en Estados Unidos y Europa oscila entre 12 y 30%, y en África y Haití es mayor, entre 25 y 52%. (7) La transmisión vertical puede ocurrir durante el embarazo (intrauterino), durante el trabajo de parto y en el parto (intraparto), o bien en el período postnatal, a través de lactancia materna. Diversos estudios han demostrado que en el 50‐70% de los casos la transmisión ocurre intraparto, constituyendo por lo tanto este período el de mayor riesgo de infección para el niño. (8) La transmisión horizontal en el niño está dada por transfusiones de sangre y hemoderivados. En niños la transmisión por contacto sexual es infrecuente, pero existe el riesgo de contagio por abuso sexual. (8) Los niños que son diagnosticados como VIH positivos deben ser diagnosticados de forma oportuna para que inicien los ARVs en el momento preciso y así evitar que lleguen a etapa SIDA y su manejo se complique. (8) Guatemala ha tenido acceso a los tratamientos Antirretrovirales (ARVs) en la seguridad social desde la segunda mitad de los años 90 del siglo XX, primeramente con monoterapia, luego con biterapia y finalmente, en los últimos años de esa década, la terapia triple, con Inhibidores de proteasa, tales como indinavir, ritonavir, nelfinavir y saquinavir, en diferentes combinaciones con ZDV, DDI, D4T y 3TC, esquemas en los que pacientes de la seguridad social aun toman, después de más de 10 años. (4) En el caso de los centros del Ministerio de Salud Publica, se inicio el acceso a la terapia triple con proyectos de acceso a medicamentos y la organización de la atención integral con Médicos sin Fronteras Suiza, España y Francia, en donde los dos esquemas primarios fueron: AZT‐3TC o D4T‐3TC combinados con Efavirenz o Nevirapina. Los dos inhibidores de proteasa incluidos para los pacientes que lo requirieron, fueron: nelfinavir e indinavir, en el año 2001. Se empezó a hacer evidente una complejidad en el tratamiento principalmente pediátrico, cuando se tenía que dosificar basados en el peso de los pacientes no contándose con presentaciones pediátricas, teniendo que realizar preparaciones de manera artesanal, con formulaciones galénicas a partir de las presentaciones de medicamentos para adultos, siendo esta la manera de iniciar el tratamiento ARV para los niños afectados por el VIH. (8) La Clínica de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt es una institución del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) que atiende aproximadamente el 60% de niños infectados a nivel nacional desde el año de 1991, brindando una terapia antirretroviral con formulaciones pediátricas diseñadas en jarabes y tabletas con dosis adecuadas para ellos.